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Emergía Energía: con Álvaro Mombrú y Ricardo Faccio buscando soluciones al problema energético

¿qué es nanotecnología?
La nanotecnología es una disciplina centrada en la síntesis y la manipulación de materiales y sistemas
a través del control de la materia a escalas mínimas.

La celda fotovoltaica es una unión de semiconductores en la que se produce el “efecto fotovoltaico”, que
se aprovecha para convertir energía solar en eléctrica.

En el Informe final de la consultoría sobre energía en el marco del Plan Estratégico Nacional en Ciencia Tecnología e Innovación (pencti) a cargo de Ramón Méndez Galain, se señala que la política energética del Uruguay ha estado, desde la década de los noventa, librada a los mecanismos del mercado, lo que redunda en que la planificación estratégica haya sido de corto plazo. Así la matriz energética nacional y el sector energético de nuestro país presentan serias dificultades.


En particular, el consumo anual de energía primaria equivale a 0,03% del total de energía consumida en el mundo. Hacia el año 2006 las fuentes de energía primaria del país provenián en 65% del petróleo, 16% de biomasa, 9% hídrica, 7% importaciones directas de electricidad y 3% gas natural (Méndez Galain, 2008). En este sentido el país presenta una fuerte dependencia del petróleo, lo que además de tener un impacto nocivo sobre el medio ambiente, implica un elevado precio del mismo dada su escasez, dificultando con esto el acceso a la energía.

En este contexto, el Poder Ejecutivo ha definido un Plan Estratégico Nacional de Energía. El mismo busca
la “independencia energética en un marco de integración regional, con políticas sustentables desde el punto de vista económico y ambiental, para un país productivo y con justicia social”.

Uno de los ejemplos más novedosos en términos del potencial beneficio para el medio ambiente y como fuente alternativa (entre otras) de energía, es quizás el uso de la nanotecnología para “mejorar” las celdas
fotovoltaicas.

gaceta.UR conversó con los investigadores Álvaro Mombrú y Ricardo Faccio, integrantes del grupo que desarrolla actividades de investigación en el Centro NanoMat del Polo Tecnológico de Pando (ptp). Ellos, junto a la doctora Helena Pardo y a la estudiante de doctorado Luciana Fernández, trabajan en el desarrollo de nuevos materiales a partir de nanotecnología. Sus resultados podrían ser de alto impacto pues las aplicaciones potenciales de las tecnologías basadas en esta disciplina van desde implantes médicos, fármacos que se dosifican según requerimientos del organismo, envases inteligentes, textiles que no se mojan y —lo que interesa en este caso— celdas de recepción de energía solar.

“La intención es múltiple: por un lado contribuir desde la generación de conocimiento y su aplicación: a) para atender los desafíos actuales en materia de energía; b) como alternativa que posibilita la diversificación de la matriz energética; y c) que busca la preservación del medio ambiente y el uso racional de los recursos. Por otra parte, a partir del aprovechamiento del incremento tecnológico derivado de la nanotecnología, la idea es propiciar un canal para la producción nacional de celdas fotovoltaicas nanotecnológicas, cosa que difícilmente pueda lograrse en Uruguay con las celdas de silicio cristalino salvo cuantiosas inversiones”, señaló Mombrú.

A la pregunta sobre las ventajas derivadas del uso de nanotecnologías para la producción de celdas fotovoltaicas, Faccio manifestó: “habría que señalar que la nanotecnología simplifica la producción de estas celdas. Están los paneles fotovoltaicos tradicionales, que en realidad tienen varios problemas, como ser una tecnología que si bien se ha abaratado a lo largo del tiempo sigue siendo cara, y que desde el punto de vista de la manufactura en el Uruguay sigue siendo prácticamente imposible, porque además implica altos niveles de sofisticación. Hoy en día con la nanotecnología es posible ofrecer una solución más adaptada. La dificultad que presenta es su baja eficiencia, pero es más barata y puede compensarse
con la fabricación de paneles de mayor superficie a efectos de obtener cantidades de energía similares”.

Mombrú destacó por su parte el momento histórico y señaló que “en 2009 se aprobaron 5.000.000 dólares
para la construcción de una planta de energía solar, aledaña a Salto Grande, de 300kW, lo que equivale aproximadamente al abastecimiento eléctrico de unas 50 o 60 residencias. Simultáneamente, la energía eléctrica que se produzca será vertida al tendido eléctrico de la propia represa. El financiamiento proviene fundamentalmente del gobierno japonés, pero hay una señal política clara desde el Estado uruguayo en esta dirección. No olvidemos que este tipo de desarrollo puede contribuir sin duda alguna al mejoramiento de las condiciones de vida de poblaciones rurales que no tienen acceso a la electricidad, ya sea porque es muy costosa o simplemente porque son zonas que no están cubiertas por el tendido eléctrico”.
estimular la producción nacional

Actualmente, este equipo trabaja en dos tipos de tecnologías: “una para la cual ya obtuvimos resultados positivos y muy alentadores, pero que aún no es competitiva con el silicio a nivel internacional para las celdas solares. La otra son las celdas multicapas, para avanzar en esta tecnología presentamos un proyecto al Fondo Sectorial de Energía de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación [anii], donde básicamente lo que proponemos servirá para la construcción nacional de partes. Ésta sí compite a nivel internacional con el silicio. En la actualidad esta tecnología concentra entre un cuarto y un tercio del mercado mundial. Entonces, si en Uruguay podemos hacer un desarrollo en ese sentido, estaremos colocando al país desde el punto de vista tecnológico en posición de ser un jugador fuerte por lo menos a nivel regional y eventualmente posibilitaría la asociación con productores de este tipo de tecnologías a nivel mundial. Esto redundaría, entre otras cosas, en la generación de fuentes de empleo, oportunidades
de aprendizaje y de desarrollo, favoreciendo la inserción internacional orientada a la comercialización de
productos de alto valor agregado”, manifestaron los investigadores.

En otros países se estimulan estas iniciativas, ya sea con instrumentos fiscales, regulaciones ambientales, u otras medidas. El Estado uruguayo aprobó meses atrás una ley sobre energía solar térmica, “no es descabellado suponer que haga algo parecido con la energía solar fotovoltaica”, agregó Mombrú.

Finalmente los investigadores destacaron que el principal valor de este proyecto es que están generando capacidades nacionales. “Lo nuestro es generar paneles con tecnología uruguaya y es ahí donde encontramos el gran valor, generando capacidades en cuanto a infraestructura, recursos humanos, etcétera. Buscamos que el país sea capaz de competir a nivel internacional y no sólo un comprador de esta tecnología. Además estamos aportando conocimiento nuevo que contribuya a la planificación estratégica y definición de la política energética del país”.

Nota publicada en gaceta.UR, año 1, Nº 6, diciembre de 2009 pp 4-5. Universidad de la República, Montevideo.

Fotografía: Nairí Aharonián.

Publicado el viernes 28 de mayo de 2010

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